Las nuevas lagunas de Guanacache

Las nuevas lagunas de Guanacache
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La “recuperación” de una parte del ecosistema en el noreste provincial, a través de dos grandes lagunas alimentadas por las lluvias en lo que fueran en su época las lagunas de Guanacache, constituye un hecho trascendente en razón de que forman un microclima especial que atrae a una fauna variada y crea un paisaje particular en medio del desierto.

Esos espejos de agua surgieron gracias a un par de represas construidas por el gobierno de San Luis que benefician también a Mendoza.

Por el momento, esas lagunas se mantienen ocultas a la vista de quienes transitan la ruta 7, razón por la cual pasan desapercibidas, pero habrá que trabajar e imponer condiciones por parte de las autoridades correspondientes en razón de que ese nuevo humedal debe ser protegido del mayor depredador: el ser humano.

La historia de las lagunas de Guanacache es conocida por los mendocinos, pero valdría recordar que fue el lugar elegido por los huarpes para vivir porque les favorecía las fuentes de alimentación (vivían de la caza y de la pesca) y porque, en su condición de “laguneros”, se internaban en el interior de las lagunas para escapar de posibles enemigos. Con el correr del tiempo las lagunas se convirtieron en el lugar de provisión de alimentos para la ciudad en crecimiento.

El pan que se comía surgía de la harina que se elaboraba de la cosecha de los trigales, mientras la pesca también resultaba importante como nos recuerda la calle Pescadores, en Las Heras, por donde ingresaban los carros con pescado fresco desde las lagunas hasta la ciudad.

La explotación agrícola aguas arriba de los ríos Mendoza y San Juan provocó que el agua dejara de llegar a las lagunas y que las mismas se secaran, recibiendo líquido y recuperando algunos espacios cuando se producen grandes lluvias.

De allí que resultara importante la iniciativa que implementó el Gobierno de San Luis, que a través de un préstamo internacional procedió a la construcción de azudes (construcción habitualmente realizada para elevar el nivel de agua de un arroyo o río y una vez logrado el propósito de llenado de determinada zona el agua vuelve a salir), para conformar un humedal importante de más de 500 hectáreas que aumentan o disminuye de acuerdo con la cantidad de lluvia caída.

San Luis logró su cometido (uno de sus objetivos es desarrollar económicamente las zonas ubicadas “detrás” de las serranías) ya que desde la ciudad hacia el Este se han concretado importantes inversiones tanto en el plano del turismo como en el de la agricultura y la ganadería. Por ese motivo erigió la ciudad de La Punta y en algunos sectores, sobre la ruta 7, favorece las inversiones entre las que figuran incipientes cultivos de vides.

La vecina provincia logró financiamiento internacional, aprovechando las oportunidades que brinda el “Sitio Ramsar”, que busca preservar los humedales como hábitat de aves acuáticas.

En el mundo hay 1.900 de estos sitios protegidos y en la Argentina 28, siendo Guanacache uno de ellos, aunque en el proyecto se incluyó como “Lagunas de Guanacache, Desaguadero y del Bebedero”.

El Sitio Ramsar contempla un protocolo que hay que seguir para no interrumpir el paisaje, ya que no se puede erigir construcciones y ni siquiera hacer fuego.

De todos modos, en la comuna de La Paz existe la intención de conformar una especie de parque temático que puede convertirse en un nuevo atractivo turístico.

Es válida la intención de las autoridades departamentales y la iniciativa puede resultar interesante, pero también debe advertirse que los controles deberán ser estrictos y permanentes en razón de que, como se sabe, el mayor depredador es el ser humano.

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