Autobús que viaja hasta Alaska

Autobús que viaja hasta Alaska

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El Bicho Latino: autobús que viaja desde Argentina hasta Alaska. Por 14 años Matu y Shanti han viajado en un camión escolar que convirtieron en su casa; en el camino procrearon a Zaina y adoptaron a Martha, su perrita.

Mazatlán, Sinaloa.- ¡México fue la excusa perfecta! Admite la pareja conformada por Matu y Shanti, quienes desde hace 14 años partieron del Sur de Argentina a bordo de «El Bicho Latino» teniendo como destino nuestro país. Sin embargo, tras casi cuatro años de recorres nuestras tierras han puesto en su mira ebn un lugar más lejano: Alaska.

El pasado viernes el bús salió de la playa San ‘Pancho’ , Nayarit, y arribó al bello puerto de Mazatlán, Sinaloa, llevando consigo a la aventurera pareja, a Zaina (la hija que presumen haber procreado en Perú y que nació en Ecuador hace 11 años) y a Martha (una perrita que hace tres años rescataron de las calles de Chetumal).

¿Cuánto tiempo pasarán ahí? Eso ni ellos lo saben. Al preguntarles por itinerario de viaje y horario ellos siempre contestan «el plan es no tener plan». Y fue exactamente así, sin planearlo, como uno llegó a al vida del otro durante sus respectivas vacaciones en la península de Valdez, ubicada al sur de Argentina.

Ambos vacacionaban aquel enero del 2006. Matu Miró lo hacía con sus hijas y su madre. Shanti iba sola y ya llevaba tres meses a bordo del camión que compró con lo que ahorró al trabajar como fotografa en una revista de Buenos Aires. Confiesa que el dineno era poco y solo le alcanzó para comprar un «bicho raro», de ahí el nombre que han dado al vehículo.

Aunque hoy el camión luce como una cálida casa rodante, en sus inicios la fea apariencia evidenciaba los 20 años que sumaba como autobús escolar.

El destino los junto y pronto compartieron experiencias, sueños y hasta la misma inconformidad  por el estrés laboral; él también era fotografó, la variante era un periódico.

En pocos días Matu subió al bus «y nunca más se bajo» dice Shanti entre risas.

A pesar de que ella fue quien planeo la travesía, confiesa que «nunca pude imaginarme tener un estilo de vida así. A los 8 meses nos quedamos sin dinero y nos dimos cuenta en el camino que podíamos seguir viajando y viviendo así».

El no contar con trabajo formal, un salario fijo o incluso un seguro social no han sido inconveniente para que esta pequeña familia considere tener una vida exitosa, pues tienen muy en claro que estos estándares sociales no son sinónimos de éxito ni de felicidad.

«En realidad lo más importante sería no enfocar su vida en el dinero, en tener cosas, pero el sistema nos ha enseñado todo lo contrario: eres exitosa si tienes una cuenta bancaria, si tienes un puesto importante. Nunca van a señalar de exitosa a una persona como a nosotros (ríe), viajando en un viejo bus, felices; no van a decir < > porque ¡no lo parecemos según las normas de la sociedad! Pero yo creo que una persona exitosa es si está en paz, en armonía, a gusto con su vida».

Por el contrario, Shanti dice que de lo único que se arrepiente es de no haber iniciado antes esta travesía y cofiesa que le gustaría morir viajando, conociendo nuevos lugares alrededor del mundo:

 «Yo no puedo imaginarme otra vida mejor para vivir, yo no me puedo imagianr parar en un lugar fijo, no me atrae la idea. Mi hija veremos, pero por ahora ella está muy feliz así».

Su hija Zaina también disfruta vivir de este modo tan particular y no ha sido impedimento para que se desarrole académicamente. Recientemente concluyó su educación primaria en Compostela, Nayarit, mediante el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos e incluso a sus siete años de edad ya había leíco todos los libros que conforman la saga de Harry Potter.

Con el paso de los años tanto Matu como Shanti han descubierto nuevas maneras de conseguir dinero para solverntar sus gastos de alimentación, vestimenta y mantenimiento al autobús, las cuales pueden ir desde recibir ayuda directa de la sociedad, hasta realizar trabajos eventuales en las ciudades en que se estacionan, confeccionar playeras relacionadas con sus viajes y venderlas en $250, hasta publicar un libro en el que ha quedado plasmada la travesía que han realizado por diversos países de latinoamérica.

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