En bicicleta a recorrer la Argentina

En bicicleta a recorrer la Argentina

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Sebastián y Julieta son dos profesionales cordobeses que viajan junto a “Ngurú” y pasaron por la ciudad de Villa Mercedes. Viajan de Ushuaia a La Quiaca.

Mientras sostiene su bicicleta Trek dorada, Sebastián Inzúa aconseja con un tono seguro y sereno, que “los sueños no deben postergarse”, e invita a todos, sin distinción de edad, a animarse a conocer distintos lugares.

El cordobés de 29 años nacido en Arias, pasó por la ciudad junto a su novia, Julieta Pereyra de 26, en un recorrido que forma parte de una travesía que arrancó en Ushuaia y tiene como destino La Quiaca. Junto a la pareja viaja “Ngurú” (que en Mapuche quiere decir zorro), un perro cruza de ovejero alemán y pastor belga que se sumó hace algunos meses.

“Nos encanta viajar en bicicleta; vivir la vida un poco más lento, y poder disfrutar de las oportunidades que encontramos en cada lugar al que llegamos.

Estamos en la segunda etapa de un viaje que une el centro del país, desde Arias (sur de Córdoba), con Mendoza”, contó Sebastián.

Para el farmacéutico que optó por cambiar radicalmente su estilo de vida, dejar la chaquetilla y salir al mundo a conocer sus maravillas, la travesía comenzó en el 2016 después de pasar por varias prácticas laborales, juntar “unos pesos” y tomar el impulso para armar una hoja de ruta que lo arrimara a diferentes pueblos originarios.

Al principio sólo lo acompañó su mochila, luego, retomó las experiencias de otros viajeros que eligieron la bicicleta como modo de transporte.

“Nunca me imaginé que podía ser un opción, pero después te das cuenta que la bici te da una independencia terrible y está buenísimo”, comentó entre risas.

Cuando se encontraba a la mitad del primer tramo, allá en el sur, comenzó a extrañar y decidió volver a Arias. Llegó hasta Mendoza y allí se encontró con quien se convertiría en un gran compañero: “Ngurú”.

“Él estaba en un puestito rural del sur de Mendoza, comenzó a seguirme en un camino muy solitario lleno de espinas y asfalto caliente y le convidé agua.

Entre diferentes circunstancias nos adoptamos.

En su momento estaba mal de salud, no lo podía cargar en la bici y cuando menos lo pensamos nos ayudó un camionero que paró y nos trajo hasta San Luis.

Acá nos ayudaron a armar un carro, lo llevamos a un veterinario y así seguí hasta las sierras de Córdoba hasta bajar a Arias”, detalló el viajero.

Sebastián destacó que con “Ngurú” formaron una amistad única desde el primer día.

“Hemos creado un vínculo muy fuerte y nos entendemos cada vez más.

Cuando pasamos por caminos rurales va a la par nuestra sin problemas. En cambio en las rutas, donde hay más riesgos, se sube y está tres o cuatro días sin caminar.

Cuando vamos muy cargados de equipaje se baja y nos sigue a pie”, dijo.

En un comienzo el perro iba en un carrito que Sebastián preparó para él, pero se fue rompiendo a medida que se acumulaban los kilómetros.

Cuando regresó a su ciudad natal, el farmacéutico recibió la ayuda de sus amigos que le dieron una mano para crear el asiento de plástico donde el mestizo se sienta a descansar y desde allí, con mirada calma, observa pasar a grandes y chicos.

Hace diez días Julieta comenzó a formar parte del equipo.

Después de ahorrar durante un año, la joven odontóloga decidió armar su bicicleta negra para acompañar a los muchachos.

“Fueron muchos días de preparación, sobre todo durante el armado de la bici.

Pasé un tiempo juntando dinero para poder comprar todos los elementos necesarios.

Desde que salimos de Arias hemos pasado por días calurosos en los que tuvimos que parar varias veces por las temperaturas.

Hasta que llegamos a Justo Daract y luego a Villa Mercedes, donde nos agarró la lluvia”, señaló.

La pareja permanecerá en la ciudad hasta hoy y si el clima acompaña saldrán por la Autopista de las Serranías Puntanas hasta San Luis.

Ambos jóvenes se mostraron felices de emprender esta aventura que les permite, sobre todo a Sebastián ya que es quien lleva más tiempo en la ruta, “conocer diferentes pueblos originarios y distintos tipos de vida como de paisajes”, y coincidieron en “no dejar pasar mucho tiempo si de viajar se trata”.

“Muchas veces por un motivo u otro retrasamos esta experiencia y nos perdemos de conocer cosas interesantes y maravillosas.

Nunca es tarde para hacerlo”, sostuvo Inzúa.

Además indicó que “no hace falta tener grandes cantidades de dinero para llevar una vida así, sólo hay que contar con los elementos necesarios como abrigo, instrumentos de cocina y carpa”, dijo y contó que la pareja realiza fotografías y arma postales de los lugares que conocieron y las intercambian por alimentos, servicios o cualquier tipo de colaboración.

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