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Comida argentina, parrilladas milonga o chacarera

Comida argentina, parrilladas milonga o chacarera

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La parrilladas milonga o chacarera protagonizan la oferta carnívora de Casa de Curro de Baralla, junto a la cumparsita vegetal. Las empanadillas de carne destacan en los entrantes y la chocortorta o el budín de pan, entre los postres.

Las buenas carnes fueron siempre un símbolo de distinción de Casa de Curro, un restaurante situado en un rehabilitado alojamiento rural en San Miguel de Neira de Rei, un núcleo cercano a la salida situada en el kilómetro 461 de la A-6. Sus actuales responsables, dos parejas argentinas asentadas en la zona, mantienen viva esta tradición con unas espectaculares parrilladas hechas al estilo de su país. Aunque la carne es gallega, los cortes y la forma de prepararla es distinta, sobre todo en el caso de los asados, que implican horas de preparación.

Uno de los platos más llamativos es la parrillada milonga. Esta expresión, cuyo significado coloquial en Argentina es riña o discusión, y en España se entiende como engaño o cuento, tiene una aceptación gastronómica que sirve para definir una ración abundante y variada de carnes a la parrilla.

El combinado que ofrecen en Casa de Curro está integrado por medio kilo de cortes de ternera, acompañados de chorizo y una provoleta, que es como se denomina al queso provolone pasado por la parrilla y aderezado con aceite de oliva, hierbas aromáticas y pimiento dulce. El punto de asado es el adecuado y la carne tiene una textura tierna y sobre todo jugosa. Excelentes resultan también los criollos, elaborados en el municipio barallés. La parrillada chacarera incluye chorizo, una pieza de cerdo o pollo y una de entraña, que es el músculo situado dentro del diafragma de la vaca. Solo hay dos piezas por res.

La cumparsita, con su nombre de tango, es la parrillada vegana, con verduras de estación y setas. Es un plato imponente.ç

Entrantes

Entre los entrantes se puede optar por una empanadilla argentina de carne, elaborada con la receta familiar de una de las propietarias del negocio. Suelen ser uno de los platos más solicitados, junto a la ya mencionada provoleta. También gozan de popularidad las picadas, o tablas de embutidos y quesos o tan solo de quesos; combinadas con algún producto de la huerta, o bien la tabla vegana. Llaman especialmente la atención entre los primeros platos los chichulines o tripa de vaca asada, similares a las gallinejas españolas.

Algunos de los postres son también típicos del país austral, como el flan con dulce de leche; la chocotorta, que guarda ciertas similitudes con la tarta de la abuela; o el budín de pan, uno de los postres más típicos de la gastronomía del país americano. Otros despiertan la curiosidad por su nombre, como el vigilante, que es un rico queso con membrillo. Hay también helados artesanales.

Mariana Lorenzo Suárez, Sebastián Gegúndez, Florencia Pagnucco y Alejandro Fosero son los promotores de este proyecto de restauración que apuesta por una comida familiar y casera. Los precios son muy asequibles y responden a la filosofía de convertirse en un lugar de encuentro para quienes deseen disfrutar del encanto del propio local y del entorno que le rodea. Dentro de esta concepción se ofrece un menú especial para los más pequeños, que incluye croquetas de jamón o hamburguesas con queso.

La buena preparación de las carnes se une a un excelente servicio, lo que hace que valga la pena anotar este restaurante barallés, inmerso en plena naturaleza, en la agenda de comidas para el verano.

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