Cóndor andino al borde de extinción

Condor andino al borde de la extincion

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El hallazgo en el sur provincial de casi 40 animales muertos por envenenamiento, la mayoría ejemplares de cóndor, el ave emblemática de América y por ende de nuestra provincia, es una muy mala noticia para el patrimonio natural y cultural argentino.

La práctica utilizada en estas matanzas es antigua, todos la conocen, pero por lo visto no se puede lograr frenarla ni erradicarla.

Ganaderos y puesteros de vastos territorios suelen envenenar cadáveres o restos de carne puestos a propósito con el fin de eliminar a animales carroñeros o cazadores como zorros y pumas, pero esta carne es finalmente consumida por el cóndor, que muere envenenado.

El descubrimiento lo realizó un grupo de andinistas que practicaba trekking en la zona de Los Molles y aunque las autoridades que velan por el control y la protección de nuestra fauna saben de las nocivas prácticas, por ahora no han podido ubicar y castigar a los responsables de estos antinaturales procedimientos.

En el caso ventilado en estos días los afectados directos fueron animales, los cóndores, un puma, corderos y una oveja, pero pudo haber sido una tragedia humana porque se habría empleado, para el envenenamiento, un potente tóxico pesticida llamado carbofuran. No debe pensarse que estas situaciones son ajenas a las personas. Si una persona, por ejemplo, entraba en contacto con despojos contaminados, hoy la realidad podría ser otra, como lo advirtió el director nacional de Biodiversidad y Recursos Hídricos. Y si no se toca nada, la contaminación puede llegar igual al ser humano al tomar contacto ese pesticida con el suelo y el agua de la zona.

Desde el año pasado que la Fundación Cullunche viene denunciando la muerte de cóndores por ese potente pesticida, que fue encontrado por medio de análisis de laboratorio, en el contenido estomacal y del buche de las aves.

La Fundación Cullunche viene denunciando la muerte de cóndores por el potente pesticida, luego del deceso de 32 ejemplares en todo el país. Muestras de laboratorio arrojaron la presencia de carbofuran en el contenido estomacal y del buche de las aves.

Los puesteros o productores ganaderos suelen rociar, por ejemplo, un chivo muerto o algún pedazo de carne, con un agroquímico como sebo para combatir al puma o zorro, pero terminan perjudicando a las aves carroñeras, que bajan primero a alimentarse, encima en bandada.

Las entidades ecologistas, con la citada a la cabeza, quieren que se termine el tema del mal uso y abuso de agrotóxicos en la provincia. Sostienen que no hay trazabilidad ni seguimiento de quiénes compran y usan agrotóxicos. Por allí debería comenzar una tarea de prevención de estos sucesos.

El procedimiento sugerido es disponer de una ley que permita conocer, a través de registros, quiénes compran los pesticidas, al tiempo que se multe severamente a los responsables de las matanzas. Esto último es complicado porque la vastedad del terreno a actuar imposibilita sorprender a los causantes del quiebre de la cadena natural de la vida.

A todo lo descripto se suma el mito urbano que sostiene que los propios cóndores cazan a las crías del ganado, lo que no ocurre, pero igual es uno de los motivos para atentar contra el bello animal, emblema de los mendocinos y que, según especialistas, ha quedado al borde de la extinción.

Esperamos que la Fundación Bioandina Argentina, encargada de velar por la supervivencia del cóndor, y la Secretaría de Ambiente local, encargada de ser agente de aplicaciones de las medidas de protección, puedan promover las leyes que faltan para salvar al cóndor andino, entre otras medidas, reforzando y equipando a los planteles de guardaparques, vigías de la fauna.

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