El bar La Fuerza

El bar La Fuerza

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La Fuerza, el bar argentino elegido entre los 100 lugares para visitar según la revista Time.

La esquina de Dorrego y Castillo, en Chacarita, es para la revista Time uno de los 100 lugares del mundo que hay que visitar. Allí se encuentra el bar La Fuerza, el único destino dentro de la Argentina incluido en la lista de los TIME Magazine’s 2019 World’s Greatest Places, que fue dada a conocer hoy, y que recomienda alojamientos, sitios de interés turísticos y establecimientos gastronómicos únicos.

Creado por un grupo de amigos amantes del vermut, el bar tiene como protagonista central a esa bebida, y desde su apertura el 6 de enero de 2018 es punto de encuentro de vecinos, turistas extranjeros y amantes del buen comer en general.

«No es un bar más. A la gente cuando viene le pasan cosas, se lleva algo diferente. A La Fuerza vienen familias, gente joven, grande, jóvenes que vuelven después con sus abuelos… es un lugar abierto para todos, amigable y divertido», afirma Martín Auzmendi, periodista especializado en bebidas y uno de los socios -junto con Julián Díaz, Agustín Camps y Sebastián Zuccardi- detrás de esta bar que surgió como parte del proyecto de crear un vermut de impronta local, el vermut La Fuerza.

«Quien se acerque a La Fuerza se va a encontrar con un lugar que tiene una propuesta de identidad local, con productos de calidad, sin ninguna sofisticación, donde el eje está puesto en un vermut que elaboramos nosotros mismos en Mendoza, partiendo de la idea de usar cepas locales (Malbec y Torrontés) y hierbas autóctonas, todo bajo una premisa producto local en la bebida y la comida«, agrega Julián Díaz, también cofundador de los bares 878, Los Galgos (en su reapertura) y Florería Atlántico.

Establecido en una casa edificada en 1933, para quien mira desde afuera el bar La Fuerza asume la fisonomía de cualquier bar porteño de barrio: amplios ventanales, barra con taburetes altos, espejos en las paredes. Pero al entrar algunos detalles llaman la atención, como la pared decorado con un mural elaborado con venecitas que recrea la mitología de personajes que ilustra las botellas del vermut. Todos los detalles de decoración sumados al local no desentonan ni hacen que el visitante pierda de vista que estamos en un bar de barrio.

«El desafío era que el bar sea la expresión local de la situación de consumo del vermut, que esté la identidad del vermut y la del bar unidas», comenta Auzmendi, y agrega: «Al abrir el bar había una movida de bares de vermut en España, y aunque siempre está la tentación de hacer una vermutería como las españoles, nosotros queríamos que tenga una identidad local; por eso tampoco le pusimos vermutería».

La lista de Time que incluye a La Fuerza destaca destinos que son innovadores, lideran las tendencias de la industria y ofrecen a los visitantes una experiencia única. «La tradición argentina del aperitivo se remonta a las influencias de inmigrantes italianos y españoles del país a principios del siglo XX. Ahora, un nuevo bar de vermuts en el barrio Chacarita de Buenos Aires ha dado un giro moderno a la bebida predinner de larga data», escribió Abigail Abrams en Time.

«La Fuerza hace su vermut, en grifo en blanco y rojo, utilizando ingredientes exclusivamente locales, incluidos productos botánicos como sauco, verbena de limón y arbusto de creosota. Cada parte del proceso tiene lugar en Mendoza: desde la cosecha de la uva hasta la destilación y el embotellado -describe la periodista de Time-. El enfoque del bar en todo lo argentino se extiende también a su menú: además de clásicos como la tortilla de papa, hay platos creativos como la fainazzeta, una combinación de una fainá y una fugazzeta».

Con el vermut como eje central, la carta de La Fuerza rescata los triolets para el momento del aperitivo -como el de lupines, porotos pallares y papas fritas, o el «clásico» con queso Mar del Plata, salame de Tandil y aceitunas-, mientras que para los almuerzos y cenas propone platos clásicos de la gastronomía porteña, como milanesas con papas fritas a caballo, los buñuelos de acelga o el queso y dulce de batata. El diferencial que separa a este bar de otros bares y bodegones porteños es el cuidado y la calidad de la materia prima; valen como ejemplo el flan, elaborado con huevos de campo, el mencionado dulce batata, que es casero, o la salchicha parrillera con cremona casera, donde la salchicha proviene de la destacada carnicería Piaf. Pero a no asustarse: no hay intentos de deconstrucción ni de pose en los platos; la milanesa con papas a caballo es una señora milanesa, sin firuletes ni adornos.

En cuanto a las bebidas, el vermut La Fuerza, en sus versiones rojo y blanco, está presente servido con soda o tónica, como integrante de cocktails clásicos como el Negroni, algunos reversionados, como el Spritz La Fuerza (vermut, espumante, soda y un chorrito de Campari), otros de autor, como la Caipi de Otoño (vermut blanco, mandarina y Campari). Está la opción de pedir botella de vermut con 2 sodas, o servido tirado de las canillas que se encuentran detrás de la barra. La carta de vinos se centra en etiquetas de Zuccardi y Santa Julia, hay cervezas, pero no gaseosas («Elegimos no servir gaseosas», se puede leer en el menú con forma de comanda). En su lugar están las aguas de frutas de elaboración artesanal.

Un dato no menor es que, hace un par de semanas, los vermuts La Fuerza fueron distinguidos en la competencia de vinos y espirituosas International Wine & Spirits Competition (IWSC). El blanco, elaborado a base de Torrontés, obtuvo una medalla de plata, mientras que el rojo, hecho con Malbec. recibió una de bronce.

La Fuerza abre sus puertas de lunes a viernes a las 18, y la «hora vermut» se extiende hasta 19.30; sábado y domingo el horario de apertura es a las 12 del mediodía, con la «hora vermut», hasta las 13.30. La capacidad del salón es de 50 personas, y cuando el día o la noche ofrecen temperaturas amables la ochava se viste con mesas con capacidad para otros 45 amantes del vermut.

Por: Sebastián A. Ríos
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