El turismo verde no para de crecer

El turismo verde no para de crecer

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La llegada de visitantes a los parques nacionales no para de crecer.

El turismo a los parques nacionales en la Argentina creció más que el resto del turismo en el país, con un número de visitas que se multiplicó por cinco entre 1990 (711.000) y 2017 (3,8 millones) y se duplicó desde 2001, según un estudio de Elypsis presentado en Buenos Aires en presencia del secretario de Turismo, Gustavo Santos, y Kris Tompkins, alma mater del CLT, ONG que promueve la creación de nuevas áreas protegidas.

Sin embargo, la participación de visitantes no residentes -agrega el estudio- cayó de manera sistemática de un máximo de 38% en 2008 al 28% de 2017. El estudio, que agrega proyecciones sobre el futuro del sector, estima que la demanda de turismo a los parques nacionales podría elevarse a 7,8 millones de visitantes si la participación de los no residentes sube al 48% del total.

La expectativa de crecimiento del turismo de naturaleza se enmarca en un contexto en el que la cadena de valor turística se encuentra como una de las más importantes de la Argentina. «En 2017 el gasto en turismo fue de USD 15.000 millones, lo que representa unos cuatro puntos del PIB, equivalente a toda la producción argentina de soja. Es 1,5 veces el valor de la producción de carne vacuna o de la industria automotriz», apuntó Luciano Cohan, autor de la investigación.

Asimismo, el turismo argentino ha cedido terreno: los argentinos gastan USD 20.000 millones en turismo pero el gasto en el exterior, que era el 49% del total en 2012, pasó al 59% en 2017: «El gasto de los argentinos en turismo aumentó 30% entre 2012 y 2017 pero dentro del país solo aumentó 11%.

El fenómeno se inscribe además en una contratendencia regional: si el turismo receptivo cayó 12% desde 2011 en la Argentina, con un 30% de descenso en particular en el turismo vinculado al ocio, en América Latina y el Caribe creció: «En los últimos 20 años -dijo Cohan- el turismo receptivo se multiplicó por 4,2 en la región y 3,8 en el Cono Sur».

«Argentina -concluyó- fue el país con peor performance exportadora de turismo de la región, tanto en los últimos 10 como en los últimos 20 años». Además perdió participación en el turismo internacional: si en 1995 era el 13% de América Latina, en 2011 bajó al 11% y en 2016 a solo el 7%. En el Cono Sur, además, la Argentina recibía la mitad del turismo con destino a la región en 1996 y en 2016 cayó a solo el 28%.

Sin embargo, la proyección a futuro -presentada en un cálculo optimista- estima que el gasto de turistas argentinos en el país podría pasar de USD 10.000 millones a USD 16.200 millones, mientras el receptivo pasaría de USD 5.100 millones a USD 14.400 millones. En un cálculo moderado, el turismo interno podría crecer a USD 13.100 millones y el receptivo a USD 9.000 millones.

Dentro de esto, la demanda de turismo de ocio «por naturaleza» que representa aproximadamente el 30% del total, podría crecer hasta en USD 6.400 millones. La demanda del turismo a parques nacionales podría elevarse a 7,8 millones de visitantes, subiendo la participación de los no residentes a casi la mitad del total (48%).

El secretario de Turismo de la Nación, Gustavo Santos, afirmó en la presentación que «el turismo de naturaleza es una gran oportunidad». «Para revertir la curva una variante clave, además de la conectividad, es desarrollar la oferta: y allí el tema de la naturaleza es fundamental». «En este contexto hemos tomado la decisión de duplicar nuestra superficie de parques nacionales; es una decisión del presidente (Mauricio) Macri y su gobierno».

«El producto que más va a demandar el mercado emisivo mundial es natural, porque es lo que el hombre más ha destruido», subrayó, y la vinculación de turismo y parques es natura, «como ocurre en Norteamérica, donde no se piensa en parques sin turistas que lo visitan». Kristine Tompkins, viuda del empresario y conservacionista Douglas Tompkins, que impulsó la creación del Parque Nacional Iberá en la Argentina (tras donar cientos de miles de hectáreas para otros parques nacionales en Argentina y Chile), se manifestó en el mismo sentido y recordó que los parques nacionales «están completamente integrados con la comunidad».

«Espero que creemos más parques nacionales pero nunca desconectados de las comunidades, que pueden y deben beneficiarse de los parques», observó. «¿Quién va a proteger los parques a largo plazo? Creo que sin duda nuestra apuesta son las comunidades alrededor de ellos», concluyó, explicando que «no se trata solo de comprar tierras o traer jaguares, sino de cómo conectamos a reconectamos nuestro trabajo con la esperanza y sueños de los demás, de los vecinos, cómo consultamos a las personas que han crecido en la zona y pueden guiarnos».

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