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La historia de Etel y Sofía

La historia de Etel y Sofía

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La unión, tanto dentro como fuera de la pileta, es la clave principal para haber logrado todo lo que las melli lograron como dúo: «Somos muy unidas en todo aspecto y el deporte nos unió más. Es una sensación hermosa tirarte al agua con tu hermana. Con una mirada nos entendemos. Cumplir un sueño con la persona que más amás en el mundo no tiene precio. Mi mamá siempre nos dice que esa simbiosis que tuvimos en el agua en la panza antes de nacer, la pudimos desarrollar después en el agua de la pileta», dice Sofía.

Sofía y Etel, las famosas Melli, en realidad no son mellizas: «Esa es la verdad de la milanesa, en realidad somos trillizos porque también está Tomi (que curiosamente practica un deporte en pileta: waterpolo, y hasta jugó en la selección), pero no garpaba decir los trilli y que saliéramos dos nada más a competir, ahora que hay duetos mixtos lo podríamos haber enganchado pero ya es tarde», explica Etel entre risas.

Y en seguida se mete de lleno en lo suyo: «Haber sido las primeras personas en representar al país en un Juego Olímpico en esta disciplina es hermoso, es un sueño y tiene un condimento especial porque ya quedamos en la historia», dice inflando el pecho.

Y acto seguido comienzan a contar vivencias de los dos Juegos en los que participaron representando a su club (GER), a la ciudad y obviamente al país: «Nosotras estuvimos en Londres 2012 y en Río 2016. Ninguno fue mejor que el otro y cada Juego tuvo lo suyo. Nos pasó que en Londres entramos por la ventana (en la clasificación terminaron en el puesto 25, pero ingresaron por la baja de la dupla holandesa días antes de la competencia). Igual habíamos hecho más méritos que las húngaras, pero un jurado las eligió a ellas por ser europeas por sobre nosotras que representábamos a Sudamérica (un ejemplo de esto es que en esos Juegos las argentinas terminaron por arriba de las húngaras en la clasificación final). En Río, en cambio, sí clasificamos directo», detallaron.

«Estar ahí es indescriptible. Nosotros éramos dos ratoncitos ahí con todas estrellas mundiales. Un día se nos acerca Ginóbili, que como tiene hijos mellizos nos venía a hablar y consultarnos cosas del estilo de como había hecho mamá, por ejemplo, para no separarnos en el colegio. Increíble. Y ahí no hay privilegios para nadie, todos tenemos la misma ropa, la misma cama, la misma comida. Y te das cuenta de que las grandes estrellas en cierta forma son gente como uno», cuentan.

Y en seguida arman un interesante contrapunto con una vieja polémica que hay en torno a la convivencia en las Villa Olímpicas y los momentos de esparcimiento allí dentro: «Los deportistas están en los momentos más importantes de sus carreras. No lo van a arruinar por una joda. Se dicen más cosas de las que pasan. No vimos nada raro» dice Sofía.

Pero Etel la interrumpe y la contradice: «En Río sí vimos cosas». Y se anima a describir: «Una vez un grupo de chicas rugbiers neozelandesas venían borrachas arriba de un colectivo y nos encararon. Esas cosas pasan. Y otro día estuvimos en el boliche Elefante Rosa y estaba Bolt haciendo de las suyas. Esa imagen se hizo viral y la mujer le terminó cancelándole el compromiso». «Bueno, pero en mi defensa dejame decir que en Londres no ocurrió eso. En Brasil fue distinto. Es otra cultura», cierra el tema Sofía.

Si bien no es un deporte muy popular, hay un dúo de rosarinas que en mayo va a buscar la clasificación a Tokio. Son Camila Arregui y Trinidad López, que, al igual que las Sánchez, son de Gimnasia y quieren seguir el camino de «las Melli». Las conocen muy bien: «Con Cami fuimos compañeras de equipo. Trini es muy joven, tiene solo 20 años, no compartimos tanto en el agua pero sí afuera. Hace poco fueron medalla de bronce en el Sudamericano. Y ahora van a buscar la clasificación a Tokio en un preolímpico, pero está complicado porque se redujo el cupo de duetos (pasaron de 24 a 17) y además, con la pandemia, hace un año y medio que no tienen roce internacional. Ojalá lo consigan», dicen ambas. Ojalá.

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