Mariano Mores, la eterna melodía

Mariano Mores la eterna melodia

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El gran músico, compositor, pianista, director de orquesta y actor argentino ha nacido en el barrio de San Telmo, de Buenos Aires, Argentina el día 18 de febrero de 1918.

De muy joven ha estudiado en el conservatorio D’Andrea de su ciudad natal y, con la temprana edad de catorce años para mantener su pasión viva, comenzó a trabajar en un café de la calle Corrientes.

A los 12 años de edad ha comenzado con sus estudios de piano, y es al poco tiempo que viaja a España junto con sus padres.

Si bien su vida ha continuado en bares, teatros y espectáculos, en el año 1939, Mores se logra acomodar en la orquesta de Francisco Canaro, unión que ha durado 10 años, hasta que Mores forma su propia orquesta y comienza una nueva era, con innovaciones como aumentar el número de músicos estables en la orquesta.

Al comenzar a formarse como músico, ha formado parte del conjunto criollo llamado “La Cuyanita”, del Trío Mores, con quienes ha estrenado sus primeras composiciones, que han tenido lugar desde muy joven también, y pianista junto a Roberto Firpo.

Al llegar el año 1948, Mariano debuta con su propia orquesta luego de varios desacuerdos, y entre sus obras se destacan, “Cuartito Azul” su primer tango; “En esta tarde Gris” en 1941, “Tu piel de jazmín”, “Grisel” al año siguiente, “Uno”, su primer gran éxito junto a Enrique Santos Discépolo; “Cada vez que me recuerdes” en 1944, “Cristal”, “Sin palabras”, “Cafetín de Buenos Aires”, “Una lágrima tuya”, “El Patio de la Morocha”, “La Calesita” y “Tanguera”.

Luego de un tiempo repleto de su música, Mariano Mores crea el sexteto rítmico moderno, y de la mano de ellos logra sus más grandes éxitos y ha viajado por todo el mundo mostrando su música absolutamente innovadora.

Como no podría ser de otra manera, el increíble Mariano Mores además de ser pianista, director y compositor ha mostrado su faceta de actor, y ha participado en numerosas películas, como “Corrientes, calle de ensueño” en 1949 y “La doctora quiere tangos” en 1950, entre otras tantas recordadas popularmente.

Con su trayectoria entre manos, inevitablemente su popularidad se ha extendido por todo el país y en el exterior, ha contado siempre con su público propio, que buscaba un espectáculo con características de “music-hall”. Y así se mostraba esta orquesta numerosa y estridente, con cantores que se brindaban a todo pulmón, bailarines, juegos de luces, algún coro y su director, hiperquinético, ora con sus dos manos sobre el teclado, ora con una sola y dirigiendo con la otra, ora alejándose del instrumento y utilizando ambas manos para conducir la orquesta. Todo al servicio del espectáculo.

Su tango más popular es “Adiós Pampa mía”, el cual muestra un homenaje al folklore de la llanura, un tango con ritmo de pericón y estilo.

Reconoce que lo mejor de su música han sido los tangos que compuso con Enrique Santos Discépolo como lo han sido “Cafetín de Buenos Aires” y “Uno”.

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