Recorren américa en una Kombi

Recorren america en una Kombi

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Una kombi de 3,80 metros de largo y menos de dos metros de ancho es por ahora el hotel de la familia Planinsek Espinoza.

Se trata de un matrimonio argentino con tres hijos, que en julio del 2017 decidió darle un giro a su monótona vida recorriendo América y consiguieron una furgoneta del año 1983.

A primera vista muy pocos se atreverían a planificar, en esa kombi, un viaje de más de 20 mil kilómetros, ni siquiera uno de mil, pero estos aventureros y sus hijos decidieron correr el riesgo.

Así, embarcaron alimentos, la ropa necesaria, dos bicicletas, además instalaron una pequeña cocina a gas, un tubo-cisterna para que les provea de diez galones de agua y salieron desde Mendoza (Argentina) su ciudad natal. El primer periplo fue Brasil, luego Bolivia, Perú y desde allí “subieron” a Ecuador, a donde llegaron en diciembre.

Desde Quito huyeron del frío y arribaron hasta Portoviejo, donde el calor y el sol los cautivó igual que la calidez de la gente. Luego fueron a Colombia.

Sin embargo ahora están de vuelta, pues Portoviejo les cautiva por ser una ciudad agradable donde sus hijos se deleitan manejando las bicicletas en los parques y además porque aquí encontraron paisanos que los reciben bien.

La kombi tiene adaptaciones. De entrada llama la atención por sus colores y sus figuras de arte libre le dan un traje ‘hippie’ que hacen pensar en “paz y amor”.

Su interior es un mundo aparte, la familia ha dividido tan bien el pequeño espacio que la kombi se ha convertido en un hotel.

En la parte posterior duermen los tres hijos de 15, 12 y 6 años, y encima de ellos los esposos colocan una especie de hamaca de lona para descansar.

Cuando les da hambre cocinan en la pequeña estufa que se abastece de un diminuto tanque de gas y el agua cae del tubo que instalaron en la parte superior y que lo llenan en las gasolineras.

Como si fuera poco el vehículo tiene espacio para armar una micro tienda donde exponen collares, pulseras, atrapasueños, y hasta postales argentinas que venden en cada pueblo que paran y con ellos siguen financiando su viaje; además, en muchas localidades como en Portoviejo les regalan comida, dinero y combustible.

En Manabí y en Colombia los han invitado a comer a las casas, dijeron.

Aventura. Estos esposos son profesionales en su país. Gabriela Espinoza se desempeña como abogada y Gastón Planinsek, como ingeniero comercial. Ella contó que ya estaban cansados de la rutina de sus trabajos y sentían como que pasaban por la vida de una manera monótona, por lo que decidieron salir a recorrer América juntos con sus hijos.

Entre sus platos favoritos está el encebollado, pues aseguraron que ha sido el mejor entre su recorrido.

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