Saxo para vecinos de Hurlingham

Saxo para vecinos de Hurlingham

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Todas las noches a las 20.45, los edificios del barrio de Villa Club se transforman en plateas, los balcones en palcos y las calles de llenan de melodías al ritmo tangos, boleros, jazz, folclore, y hasta samba, en un espectáculo que cierra con broche de oro: el himno nacional.

El responsable de ese despliegue musical es Félix Rocha, vecino de Hurlingham, que todos los días sale al balcón de su casa para brindar un micro show con su saxo y llevar alegría a todo el barrio en medio de la emergencia sanitaria. «Creo que hay que dar un poquito de lo que uno recibe, yo sólo quiero contagiar positividad para que otros hagan lo mismo y se comprometan un poco con el prójimo», dice Félix.

Desde que era chico, Rocha toca diversos instrumentos como el saxo, el clarinete, el sikus y la quena.

«Me gusta tocar temas clásicos que todos conocen, como ‘La Cumparsita’, ‘El día que me quieras’ y algunos boleritos de Estela Raval. La gente se emociona mucho cuando llega el momento de tocar el himno, es como que los remonta en el tiempo a cuando iban a la escuela», cuenta Rocha. «Toco en memoria de los caídos, para los vecinos y para todos los profesionales de la salud, que son verdaderos soldados que están luchando cada día», agrega el vecino, que realiza la cuarentena en su departamento en la esquina de Granaderos y Uspallata.

Rocha es profesor de música en escuelas, arma bandas de instrumentos autónomos y enseña lutería.

Rocha tuvo su primer contacto con la música cuando tenía 12 años y vivía en Mendoza. «Yo nací en Jujuy y a los cinco años mis padres me llevaron a Mendoza. Ellos fallecieron allá y quedamos mis hermanos y yo solos, así que me crié en un instituto de menores. Para mí es un orgullo porque ahí di mis primeros pasos en la música y en el arte, gracias a mis profesores, que estimo mucho», recuerda.

A pesar de los momentos difíciles que le tocó vivir, Rocha salió adelante y a los 18 años ingresó en la Fuerza Aérea, donde se desempeñó como músico militar hasta 2008. Fue ese mismo año cuando descubrió la docencia: «Me atrapó mucho trabajar con chicos y transmitir conocimientos», cuenta. «Yo creo que hay que enseñar desde la alegría, no desde la estructura. Cuando estaba en la Fuerza Aérea todo era estructura y la docencia me enseñó muchísimo», agrega el vecino, que además enseña lutería, baila folclore y hace diversas artesanías en mimbre.

Además de ser músico y docente, Rocha es bailarín de folklore y hace artesanías en mimbre.

Su pasión por la docencia lo acompaña en cada nota: «Cuando veo a los vecinos bailar y aplaudir cuando toco desde mi balcón, siento lo mismo que cuando estoy en la escuela y veo a mis alumnos crecer como profesionales. Es algo que me genera una gran alegría», cuenta.

Pero el músico hurlinguense no sólo se destaca por alegrar a las familias con sus melodías nocturnas; también se ofrece como voluntario para ayudar a quien lo necesite durante el aislamiento. «Acá hay mucha gente mayor que está muy asustada. Algunos tienen lejos a su familia, entonces yo intento ayudarlos de cualquier manera posible, ya sea para llevarles comida o trasladarlos al hospital», dice Rocha. «Hoy tengo tres hijas hermosas que son profesionales. ¿Cómo no le voy agradecer a Dios y devolverle un poquito de lo que me dio? Creo que los argentinos somos solidarios y es momento de poner eso en práctica», expresa.

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